Jaume III

Situado en el último piso de un edificio de los años 50 del ensanche de la ciudad de Palma, los elementos arquitectónicos originales fueron una parte muy importante a la hora de realizar el diseño interior. La estructura de hormigón característica de los edificios de la época y la fachada, con un ritmo de huecos que inundan los espacios interiores de luz natural fueron claves a la hora de proyectar. En cuanto a la estética, la petición de la propiedad también fue clara: llevar Milán al Mediterráneo.

La distribución se divide en zona de día y zona de noche. Desde el salón se establece una conexión visual con la biblioteca, el comedor y la cocina, creando una sensación de amplitud en la que todos los espacios están interconectados y con vistas al exterior.

Las dependencias privadas formadas por tres suites tienen como protagonista la habitación principal, en el que el baño como eje central conecta los vestidores, el tocador y el dormitorio.

La separación entre las dos zonas se realiza con el núcleo central, que alberga las zonas más utilitarias.

 

Las tonalidades de la casa vienen dadas por la propia materialidad: blanco, negro y dorado; colores muy contrastados que, combinados con tejidos naturales como el lino, el algodón y la piel en toda la gama de neutros nos aportan una sensación exclusiva a la vez que cálida y confortable. La piedra caliza en el pavimento, el mármol negro Marquina en el baño principal, la madera teñida de negro en pasillos, cocina y armarios y el latón en biblioteca y elementos decorativos, son los materiales principales que dotan al proyecto de sofisticación, atemporalidad y contundencia.

Equipo

Isabel López

Jordi Garcia

Carlos Rodríguez

Anna Kazachkova

 

Cliente

Particular

Arquitecto

Claudio Hernández

Fotógrafo

Salva López

Superficie

215 m²

Situación

Palma de Mallorca